Qué es la conciencia ecológica. A partir del momento en que el hombre comenzó a apropiarse de la naturaleza para darle forma a sus necesidades y caprichos, los ecosistemas de todo el planeta dieron su respuesta ante este tipo de abusos, a través de consecuencias negativas como la contaminación y la pérdida de biodiversidad.
Hoy en día podemos conocer, a través de los medios de comunicación, todas las noticias referentes al cambio climático. Pero ante la inevitable realidad ¿cuántos de nosotros nos sentimos responsables -y actuamos en consecuencia- por los daños que estamos causando al planeta?
Justamente, tener conciencia ecológica es entender que somos dependientes de la naturaleza y responsables por su estado de conservación. Ignorar esta verdad equivale a auto destruirnos, porque al degradar el medio ambiente estamos empeorando nuestra calidad de vida y poniendo en peligro el futuro de nuestros descendientes.
Al contrario de lo que se podría pensar, desarrollo económico y conciencia ecológica no tienen por qué ser antónimos. Se puede producir de manera sustentable, fomentar la generación de energías limpias, reducir y reciclar la basura y reutilizar un gran número de materiales que producirán nuevos productos útiles para el día a día del hombre moderno.
Es cierto que la conciencia ecológica debe comenzar en el seno del hogar, pero debe extenderse a todos los ámbitos de nuestra existencia: simplemente porque todas nuestras acciones inciden -de manera positiva o negativa- sobre la naturaleza
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Como generar conciencia ecológica en los jóvenes.
SER COHERENTES
Los chicos se vinculan mucho mejor con acciones concretas que con enunciados abstractos. Y sobre todo en cuestiones ambientales, los hechos valen más que mil palabras. De nada servirá alentar a nuestros hijos a que consuman menos electricidad si nosotras vamos por la casa dejando una estela de luces encendidas. Tampoco vamos a lograr que hagan un uso racional del agua si cada vez que lavamos los platos la canilla queda abierta durante veinte minutos seguidos. Por eso, para construir conciencia ambiental, debemos considerar, como premisa básica, el gran impacto del ejemplo.
Los chicos se vinculan mucho mejor con acciones concretas que con enunciados abstractos. Y sobre todo en cuestiones ambientales, los hechos valen más que mil palabras. De nada servirá alentar a nuestros hijos a que consuman menos electricidad si nosotras vamos por la casa dejando una estela de luces encendidas. Tampoco vamos a lograr que hagan un uso racional del agua si cada vez que lavamos los platos la canilla queda abierta durante veinte minutos seguidos. Por eso, para construir conciencia ambiental, debemos considerar, como premisa básica, el gran impacto del ejemplo.
El despertar de la conciencia ecológica internacional
Hoy en día, la mayoría de la gente, si no tiene una verdadera conciencia ecológica, por lo menos conoce los daños que el ser humano causa en la atmósfera y el medio ambiente. Si bien la palabra Ecología fue inventada en 1866 por el alemán Ernst Haeckel (1), el fomento de una conciencia ecológica global no apareció de la nada, sino que es el resultado de un largo proceso de modificación de la visión del mundo sobre la naturaleza, que nació en las décadas 1960-1970.
Las catástrofes ecológicas
Los movimientos contestatarios se focalizaron entonces, en el cambio económico de la sociedad, a la vez que se dieron cuenta de los daños causados en el medio ambiente.
En efecto, entre los años 1960 y1970 el mundo conoció un aumento alarmante de las catástrofes ecológicas, pues se multiplicaron las mareas negras. El naufragio del petrolero norteamericano Torrey Canyon en las costas británicas y francesas en 1967, puso de relieve un peligro latente y motivó las primeras políticas públicas europeas para luchar contra él. Pero otra marea negra ocurrió en 1978, la del petrolero liberiano Amoco Cadiz, que todavía es considerado como una de las mayores catástrofes ecológicas de la historia: más de 220.000 toneladas de petróleo bruto se derramaron en 400 km de costas bretañas, en el norte de Francia. Esto, sin referirnos al naufragio de 1999 del petrolero Erika, perteneciente a la sociedad francesa Total, cuyo petróleo bruto se diseminó otra vez en las costas bretañas.
Aprendamos mas ...

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